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Ver los jamones colgados del techo de una tienda, bar o restaurante es una imagen de lo más normal para los españoles, pero poco usual para los extranjeros que nos visitan y que se sorprenden cada vez que ven esta estampa tan pintoresca y característica de España. Cuando entramos en uno de esos locales sentimos automáticamente el olor y aroma de las piezas expuestas que despiertan nuestros sentidos y nos invitan a disfrutar de uno de los manjares de la gastronomía española.

Para conocer el origen de esta costumbre tenemos que remontarnos a la época comprendida entre los siglos X y XIV en la que convivían cristianos y judíos. Claudia Roden, escritora y estudiosa de las tradiciones culinarias árabes y judías, explica en su libro ‘La cocina en España’ que los judíos empezaron a introducir el cerdo en sus platos y a utilizar manteca de cerdo en lugar de aceite para que sus casas olieran a cerdo y no levantar sospechas sobre la religión que profesaban. La autora también relata que durante la expulsión de los judíos en el siglo XV, los que se quedaron tuvieron que convertirse al cristianismo y para convencer a la Inquisición de su nueva fe empezaron a incorporar el cerdo a todos los platos, a cocinar con manteca e incluso a colgar un jamón en el portal de sus casas para no levantar sospechas y dejar claro que ahí ni vivía ni entraba ningún judío. En los bares y tascas de la época los jamones también se colgaban en lugares visibles para dejar claro que se trataba de un local donde se consumía cerdo y, por tanto, los judíos no eran bienvenidos.

El sabor, aroma y la textura del jamón se debe en parte a la tradición de colgar los jamones que permite que la pieza se ventile para que vaya perdiendo poco a poco toda la humedad y el exceso de grasa, por eso se coloca en la punta de los jamones una especie de sombrerito de plástico llamado chorrera donde se deposita la grasa que cae del jamón. Para que el producto adquiera las mejores cualidades es importante que el jamón se cuelgue en un lugar seco, fresco y oscuro.

En Nico Jamones también apostamos por elaborar productos naturales que destaquen por su gran sabor, aunando tradición y artesanía con las mejores innovaciones. Seleccionamos con mimo y cuidado las mejores materias primas para obtener jamones de excelente calidad, una manera de trabajar heredada del fundador de Nico Jamones, todo un especialista en la curación de jamones que supo transmitir sus conocimientos a las nuevas generaciones que continúan hoy con la tradición de lo bien hecho haciendo posible que la calidad sea asequible para todos.