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Para poder disfrutar en casa del sabor y la textura de una buena pata de jamón como las de Nico Jamones es importante seguir una serie de recomendaciones que nos ayudarán a conservar el producto en óptimas condiciones, sobre todo si no lo vamos a consumir inmediatamente, aunque es recomendable acabarlo en un mes para que no se reseque.

En primer lugar, es importante conservar el jamón en un lugar de la vivienda con poca luz en el que la temperatura oscile entre los 10 y 20 grados y con una humedad relativa inferior al 70%. Para mantener intactas sus propiedades hay que saber diferenciar entre jamones grasos y magros, ya que los grasos al ser piezas más grandes se pueden mantener a temperaturas más altas, mientras que los magros es recomendable mantenerlos a una temperatura suave, de lo contrario los músculos más externos se secarán excesivamente y la parte interna se ablandará.

Es importante guardar algunos trozos de la grasa que ha sido retirada al principio, la que se encuentra por debajo de la grasa amarilla, para colocarlos encima del jamón una vez que se termine de cortarlo para mantener la hidratación y el sabor. Si el jamón se va a consumir en poco tiempo hay que taparlo con papel film transparente para que se adhiera a la grasa y el jamón quede protegido. Eso sí, este método no es recomendable usarlo durante más de 48 horas para evitar que empiece a aparecer el moho.

Para el jamón que no vaya a ser consumido en semanas es recomendable taparlo con un paño de algodón opaco para evitar que el contacto con la luz produzca oxidación. También es importante proteger el jamón con una pantalla contra insectos y evitar el contacto con otras piezas. A veces pueden aparecer ácaros de polvo, pero no te preocupes, esto no quiere decir que el jamón esté malo. Una solución es limpiar toda la pieza esparciendo un paño pequeño con aceite de girasol después de terminar el corte o eliminar con el cuchillo la parte afectada.

Si una vez cortado el jamón sobran varias lonchas en el plato se pueden conservar tapándolas con un trapo o papel parafinado y guardarlas en un lugar seco, fresco y sin mucha luz para que se conserven en las mejores condiciones, eso sí siempre que no pasen muchos días para su consumo. También se puede guardar la ración sobrante en el frigorífico, pero se deberá sacar un rato antes de tomarla para que se atempere y disfrutar de su sabor.

En Nico Jamones contamos con una gran variedad de jamones y paletas ibéricas y serranas curadas en nuestras instalaciones de Luciana (Ciudad Real), donde se sigue un modelo de producción que aúna tradición y artesanía con el uso de las tecnologías más avanzadas con el objetivo de ofrecer productos que sorprendan por su sabor, textura y calidad.