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El jamón serrano es un producto de calidad que se obtiene tras un proceso tradicional de curación que comprende distintas etapas: salado, postsalado, secado/maduración y envejecimiento. Es un proceso lento, cuidado y controlado que obliga a mantener el producto a las temperaturas y humedades más adecuadas en cada etapa. Este tipo de jamón procede de cerdos blancos, principalmente de las razas Duroc, Pietrain, Landrace o Large White.

Si queremos acertar en la compra de un buen jamón serrano, pero no somos expertos en la materia, podemos fijarnos en varios detalles que nos guiaran para elegir una pieza de calidad, por ejemplo, la forma de la pata, el etiquetado, el color de la grasa o los tiempos de curación. Su sabor intenso y un precio más económico que el del jamón ibérico hacen que el jamón serrano sea un producto perfecto para elaborar jugosos platos, disfrutarlo en bocadillos o en el aperitivo.

Etiquetado. Para que un jamón se le pueda denominar serrano debe cumplir una serie de requisitos relacionados con el proceso de elaboración y los tiempos mínimos de curación. Las piezas que cumplan con estas condiciones contarán con el sello de calidad ETG (Especialidad Tradicional Garantizada) que garantiza que se trata de un producto de calidad. También existe el sello de calidad Consorcio Jamón Serrano que garantiza que la pieza es de origen 100% español, con 12 meses de maduración media, que se ha llevado un control exhaustivo en los procesos tradicionales de producción y que los jamones han sido seleccionados pieza a pieza para determinar su momento óptimo de consumo. Los jamones serranos de Nico cuentan con ambos sellos que garantizan al consumidor la calidad de sus productos.

Tiempo de curación. El proceso de curación del jamón serrano tiene que ser como mínimo de 210 días. Según el tiempo de curación podemos encontrar varios tipos: el Jamón Serrano Bodega que se obtiene tras un periodo de curación de 9 a 12 meses, el Jamón Serrano Reserva (de 12 a 15 meses) y el Jamón Serrano Gran Reserva (más de 15 meses).

El color de la grasa. Si la pieza tiene un color blanco amarillento es buen señal ya que garantiza que el jamón no está demasiado curado. Se deberán descartar los que presenten una grasa de color marrón o anaranjada, señal de que el jamón estará enranciado. Otro detalle importante es observar si la grasa cubre el lateral de la maza (la parte más ancha del jamón) y que el espesor sea de al menos 1,5 centímetros.

La forma de la pata. La Fundación Serrano aconseja observar la parte de la pata o codillo para comprobar la calidad del jamón. Esta parte debe tener una forma redondeada sin hendiduras y acaparamientos, defectos que indican que el tiempo de curación ha sido excesivo. Además, deberá «estar bien rellena de músculo y grasa” características que “ayudan a comprobar que existe buena conformación grasa y muscular».

Los jamones serranos de Nico han sido reconocidos con prestigiosos premios, como el Premio Alimentos de España al Mejor Jamón Serrano 2016 que reconoció la calidad y el sabor del jamón serrano Gran Reserva Hembra o el Premio Gran Selección al Mejor Jamón Serrano de Castilla-La Mancha en la edición de 2017 y 2018 en la categoría Jamón Serrano Reserva. Todos estos productos están disponibles en la tienda online donde podrás elegir entre una selección de nuestros mejores productos serranos e ibéricos.